jueves, 25 de julio de 2013

"Hablar inglés, aunque sea mal" por elpais.com



Un funcionario inglés entró hace décadas en un bar de Chinchón, gritando:  "¡Socorro para una foto!" El turista repitió dos veces lo que quería de ellos y al final uno de los parroquianos agarró la cámara e inmortalizó ese instante, un acontecimiento familiar. El inglés quería ayuda para hacer una fotografía. Ayuda en inglés es socorro. Help,recuerden los Beatles. Él se sabía las palabras, pero desconocía que la apelación parecía una urgencia.
Todo el mundo demanda el inglés como lengua franca. Pero su carácter de idioma imprescindible no lo convierte en obligatorio, claro está. Ni es obligatorio hablarlo, aunque sea tan útil, ni mucho menos es obligatorio hablarlo como William Shakespeare o como T. Eliot, como el español de Cervantes no es en todas partes el mismo español.
Y en un caso y en otro nadie tiene que burlarse de que unos lo hagan de una forma y otros lo hagan de otra. Pero se burlan. Vaya que si se burlan. Acaba de ocurrir. El futbolista del Real Madrid Sergio Ramos, cuyo desparpajo es notable hasta para tirar penaltis decisivos, grabó esta misma semana una felicitación navideña en inglés; el propósito era benéfico, él se preparó (a su manera), dijo su “merry christmas” como si estuviera pasando estropajo por encima de la Gioconda, y se armó alrededor de sus innumerables fallos de dicción y de pensamiento una burla extraordinaria.
Aznar era criticado por impostar el acento y Zapatero por no hablarlo
Ni era para tanto ni hay derecho. Pero eso no importó a muchos usuarios de redes sociales, siempre dispuestos a una burla cuando alguien tropieza. Sergio Ramos (que dijo, muy acertadamente, que lo volverá a hacer, y en cualquier idioma extranjero, porque por la risa de un niño es capaz de todo) se ha unido así a la larga lista de personajes públicos españoles —desde Aznar a Zapatero, cuyo inglés impostado, en el primer caso, o su carencia total de inglés, en el segundo— a los que se les reprochó que hablaran el idioma con acento de papel de lija, o que no lo hablaran en absoluto.
La burla es habitual, ¿y retrae? Ramón Buenaventura, traductor del inglés y del francés, no cree que el daño que hacen las risas y las burlas a los que hablan mal el inglés retraigan a los que lo están aprendiendo. Y tampoco llega a explicar, sugiere el escritor, “la resistencia de los españoles a los idiomas”. “Los nacionales de países con idioma fuerte (franceses, ingleses, americanos, italianos, alemanes) no suelen poner mucho interés en aprender idiomas”. Y nosotros, que tenemos un idioma de tan largo alcance, estamos, sin embargo, obligados a hablar bien los suyos. “¡Que aprendan ellos el español, coño!”, añade enfáticamente, con ecos unamunianos.
El inglés es casi una obligación social en muchos ámbitos. Y a veces ha sido objeto de burla también, no se crean. Es célebre un poema del cubano Nicolás Guillén, Tú no sabe inglé, que fue memorablemente pasado a la música por Bola de Nieve y por Pablo Milanés. “Con tanto inglé que tú sabia,/ Bito Manué,/ con tanto inglé, no sabe ahora/ desí ye…”.
Dominar la lengua de T.S.Eliot es una obligación social en algunos círculos
El nuestro es un idioma endiablado para los ingleses; ellos tienen más vocabulario, nosotros tenemos más complicaciones. Para decir los distintos tonos del verde u otros colores ellos tienen un solo sufijo (-ish), con el que no despistan a nadie, mientras que nosotros los mareamos con nuestros blanquecinos, amarillentos, rojizos, azulados, verdosos y parduzcos…
Sin embargo, a pesar de nuestras quejas por la antipatía con la que los angloparlantes reciben nuestros esfuerzos, también es común la experiencia contraria. Durante años una madre española que vivía en Lincoln (Reino Unido) le contaba a su vecina que los niños estaban acostados, ya estaban in the cotton. Cuna se dice cot, pero a la inglesa la expresión le resultaba encantadora. El acento, como los errores, encuentra más acomodo en los oídos anglosajones del que nos parece: que le pregunten a la actriz colombiana Sofía Vergara, que no solo tuvo que teñirse de morena para tener un éxito colosal, sino imprimir de acentos latinos su impecable inglés para triunfar como actriz de comedia en Modern Family.
Miriam Gómez, actriz, viuda del escritor Guillermo Cabrera Infante, lleva viviendo en Londres más de 40 años y lee el inglés a la perfección. “Pero como disléxica máxima que soy, lo hablo fatal”, admite. Las barreras sociales (que tenían que ver mucho con el acento) han sido barridas en gran parte, señala Miriam Gómez, “gracias a la cultura pop”. Su marido tenía un amor muy grande por el inglés, “pero se cuidaba de hablarlo con su ritmo y su acento cubano que adornaba con cierto deje de cine norteamericano. Detestaba a la gente que trataba de borrar su acento tratando de hablar como un nativo inglés”.
El llamado ‘Queen English’ ya no es hablado ni siquiera por Isabel II
Ella vio en la televisión el Merry Christmas de Sergio Ramos. “Lo encontré muy simpático dando su mensaje como él es; hay montones de políticos que lo dicen peor y la gente les agradece el esfuerzo”.
Le pregunté a Denis Rafter, actor y director de teatro, dublinés que vive en España desde hace más de 43 años. Él agradece cuando un español intenta hablar en inglés, “incluso cuando se equivoca… Yo llevo mi vida equivocándome. Cuando un inglés dice que habla bien el español y resulta que lo habla mal es un rasgo de soberbia. Y cuando un español dice que habla un poquito de inglés y en realidad lo habla bien, refleja un sentido de inferioridad. Lo importante es comunicar los sentimientos. Y eso es lo que Sergio quería comunicar. ¡Al diablo con los eruditos y académicos porque cuando hablan, en cualquier idioma, nadie entiende nada!”.
Él es profesor de Voz y Drama, y tiene este criterio: “Uno habla mal un idioma cuando atrae más atención a la manera de hablar que a lo que quiere decir. Conozco a ingleses que son seudoaristócratas y que en su intento de destacar su gran acento y su manera noble de hablar en realidad suenan horrible, porque resultan falsos. Prefiero un español sincero que un inglés falso. The Queen’s English ya no existe. Hoy en día, según una encuesta, ni la mismísima reina ElizabethII habla the Queen’s English”.
“Es una lengua que chupa de los demás idiomas, por eso crece”, afirma Denis Rafter
Pero que no se burlen mucho los ingleses, parece sugerir el dramaturgo. “En realidad, si no hubiera sido por Shakespeare y los grandes poetas y escritores, los ingleses nunca se hubieran comunicado con nadie. Viven en una isla alejada de Europa y todavía no tienen ni idea de cómo piensan un alemán o un francés, y no digamos nada de lo que saben del idioma español. Ahora, pensándolo bien, la mayoría de sus grandes escritores fueron irlandeses. Pocos han tomado el tiempo en aprender otro idioma, porque creen que el resto de Europa sigue en la Edad Media. Además”, concluye Rafter, “el inglés es una esponja, o mejor dicho, un tiburón que chupa o come de todos los demás idiomas. Por eso ha seguido creciendo y aumentando su influencia”.
Él ha sufrido aquí por lo mismo que nosotros sufrimos en las islas Británicas, “porque me equivoco hablando”. “Muchos españoles no me perdonan. Ahora mi manera de hablar español forma parte de mi personalidad, y es lo que me hace diferente y tal vez más humano con los demás. Entonces, Sergio, gracias por mostrarnos lo que llevas dentro”.
En Canarias, a principios de los sesenta, todos los extranjeros eran llamados ingleses. Cuando mi madre se dio cuenta de que le hablaba a una extranjera (para ella, una inglesa) que no sabía español, reflexionó un momento y dedujo que quizá le entendería “por el movimiento de los labios”. A su hijo le respondió, cuando este le reprochó que hablara ella misma mal el castellano, algo que quizá Sergio Ramos podría haber utilizado para burlarse él de los que hicieron burla de su pronunciación inglesa: “Yo sé decir hilo e hilacha y mierda para quien me tacha”. En todo caso, con su inglés el futbolista del Madrid no hubiera tenido dificultad alguna para pedir que le hicieran una fotografía en un pub de Lincoln.

Poco nivel general

Menos de la mitad. El 49,7% de los españoles conoce algún idioma distinto de sus lenguas maternas, según una encuesta de principios de diciembre del Instituto Nacional de Estadística. El idioma mejor conocido es el inglés (lo habla un 49%), seguido del francés (15,9%), el italiano (2%) y el alemán (1,9%). Sin embargo, el 80% de los que hablan inglés no pasa de un nivel medio. Los artistas, deportistas o políticos españoles no son una excepción. Al último caso del futbolista Sergio Ramos, que ha sido objeto de chistes de todo tipo, se añaden otros:
* “It’s very difficult todo esto”. Fue lo que contestó Mariano Rajoy al primer ministro británico, David Cameron, en la Cumbre Europea de Presupuestos de finales de noviembre. Esa frase y otros intentos del presidente del Gobierno ante su homólogo francés, suscitaron más de una sonrisa.
* Suspenso en inglés. El caso de Rajoy no es único. Solo un presidente del Gobierno hablaba bien inglés: Leopoldo Calvo Sotelo. El acento de José María Aznar siempre fue muy criticado, y a José Luis Rodríguez Zapatero, el desconocimiento le pasó cierta factura en las cumbres internacionales. En 2010, por ejemplo, tuvo dificultades para seguir a otros líderes con los que participaba en una mesa redonda en la que no había intérpretes en el Foro Económico Mundial.
* Vídeos y chistes. No solo se comenta el nivel de inglés de los políticos. También fue muy comentado un vídeo del presidente del Banco Santander, Emilio Botín, en 2008 con motivo de una operación financiera en Reino Unido.


Estudiar y trabajar convence



Alemania va ganando peso en España. En esta ocasión, más por devoción que por obligación, ya que la vara de medir es la denominada formación profesional dual. El modelo de enseñanza importado del país vecino que combina educación y trabajo en una empresa mientras el estudiante percibe un salario fue regulado a finales del año pasado por el Gobierno y, actualmente, apenas sí quedan comunidades autónomas que no se hayan sumado a su tren.
Ya hace dos cursos que Madrid y Cantabria introdujeron sus primeras experiencias piloto, que sirvieron de base para redactar la norma estatal posterior, que distingue entre la formación a través del contrato para la formación y el aprendizaje, y la formación reglada del sistema educativo, becada, en el mejor de los casos. Pero ha sido durante el curso que acaba de concluir cuando las autonomías se han lanzado en bloque a desarrollar sus primeras experiencias, dejando solas ante el peligro a Aragón, Valencia, Navarra, Andalucía y Canarias. Estas cinco regiones son las únicas que no han puesto en funcionamiento todavía sus programas piloto de formación profesional dual. Se estrenarán en el curso que viene, 2013-2014.
Hasta ahora, poco más de 2.100 personas reciben este tipo de formación profesional en España, según la información facilitada por cada una de las 17 comunidades autónomas. En su inmensa mayoría, lo hacen en los centros de enseñanza del sistema educativo, porque los centros de formación para el empleo apenas sí se han sumado a la iniciativa. A excepción de los privados.
Sin embargo, de cumplirse las estimaciones que manejan las Administraciones regionales para el curso que arranca en septiembre, más de 5.000 estudiantes se habrán apuntado a la formación dual, duplicando ampliamente la cifra de 2012-13.
Más de 2.000 alumnos cursan FP y el año que viene serán el doble
El abrazo al sistema alemán —también muy extendido en Suiza, Austria y otros países centroeuropeos— va por barrios. En regiones como Madrid se cree a pies juntillas en el modelo, tanto que, según Lucía Fígar, consejera de Educación, Juventud y Deporte de la comunidad, la idea es que la FP dual se convierta en la única que exista dentro de una década, una vez superada la crisis y las dificultades empresariales para costearla. “Hay que sustituir el segundo grado actual por una formación vinculada a la empresa. Aspiramos a que la FP convencional se sustituya gradualmente por la FP dual”, asegura, convencida de la imposibilidad de combinar ambos sistemas; opción a la que están recurriendo otras regiones.
Claro que Madrid lo desarrolla desde el sistema educativo y pagando becas salario de 450 euros mensuales. “Nosotros aportamos 300 euros, en tanto que la empresa costea 150 euros y 50 euros de cotizaciones sociales”, añade Fígar. Aunque esto solo ocurrirá, dice la consejera, “en esta fase de arranque, hasta que acaben los estudiantes que han comenzado a cursar FP dual. Después tendrá que correr a cargo de las empresas”, anuncia la consejera, que espera más de 1.000 alumnos de FP dual en 2013-14, frente a los 750 de este curso.
El Gobierno Vasco, sin embargo, cree lo contrario. El viceconsejero de Formación Profesional de esta comunidad, Jorge Arévalo, asegura que en España “no se va a reemplazar la FP tradicional ni por la FP dual ni por la FP en alternancia, porque el tejido productivo nacional está formado por pequeñas empresas que jamás podrán absorber a los 400.000 alumnos que cada año cursan FP. Ni siquiera a la mitad, que son los matriculados en el grado superior”. “Tenemos que apostar por crear un modelo propio, como hemos hecho en el País Vasco, con 126 alumnos en alternancia el pasado curso, o como empiezan a diseñar Andalucía y Galicia, por ejemplo”, defiende Arévalo.
La dependencia de las empresas de la formación dual alemana es uno de los grandes recelos que las autoridades autonómicas ven a la implantación sin más de su modelo en España (seleccionan a los participantes y los contenidos de la enseñanza que, por supuesto, costean). “Aquí no se va a generar empleo hasta dentro de tres o cuatro años, por lo que el dinero para abordar la formación dual, en Alemania pensado para la inserción laboral dentro de la empresa y financiado por ella, debe partir de la Administración”, afirma el secretario general de Formación Profesional y Educación Permanente de la Junta de Andalucía, Jorge Cara.
Frente al modelo alemán, las comunidades suelen optar por uno propio
Por eso, también Cantabria asegura, por boca de Enrique Haya Porrero, director general de Formación Profesional y Educación Permanente del Gobierno cántabro: “No hemos copiado el modelo. Tenemos uno propio”, que ha optado por integrar los centros, de manera que convivan alumnos del sistema de enseñanza reglada con los de formación ocupacional; el primer curso lo pasan en el centro, y el segundo, en la empresa. “Muchos alumnos vienen a la FP dual desde el desempleo y con carrera”, indica Haya. Con 120 jóvenes estudiando y trabajando actualmente con becas de entre 200 y 400 euros que sufraga la empresa, Cantabria espera que dentro de dos cursos, la cifra haya superado los 1.000. Su modelo es seguido por Asturias, que este año se ha estrenado con 107 alumnos y 70 empresas.
También piensan poner en marcha el próximo curso su propio esquema de FP dual Valencia, Andalucía y Canarias, recelosas, igualmente, con la norma del Gobierno y su falta de adaptación al tejido empresarial de sus territorios.
“Creemos que el Gobierno se equivoca al pensar que la PF dual se va a generalizar. Formulada como lo ha hecho, no tiene futuro”, afirma José Moya, director general de Formación Profesional y Educación de Adultos de Canarias, más partidario de la formación en alternancia que se desarrolla en el País Vasco. La comunidad ha preparado el marco legal para poner en marcha la formación dual tanto en educación como en empleo, pero no cuenta con que los participantes cobren. “No podemos pedirles a las empresas que les paguen a los alumnos, en la situación en la que están, y las limitaciones presupuestarias de la Administración son grandes...”, justifica Moya, quien espera que ocho o diez centros asociados a empresas presenten sus proyectos para unos 150 alumnos en el curso 2013-14. El Gobierno canario ha firmado un acuerdo con las dos federaciones empresariales radicadas en las islas para que acojan a los estudiantes.
Andalucía también está a punto de aprobar la normativa que dará cobijo al desarrollo de su formación dual, adaptada a la idiosincrasia regional, indica Jorge Cara, secretario general de FP de la Junta, con quien 15.000 empresas tienen convenios para la formación en centros de trabajo de los jóvenes, que durante tres meses realizarán prácticas en ellos. “Hay que aprovechar el sistema existente”, afirma Cara. Por eso, la consejería espera que los centros educativos y las empresas presenten los proyectos conjuntos que pretenden desarrollar bajo el marco de esta nueva FP, en la que al menos un tercio del tiempo de enseñanza se realizará en la empresa.
Algunas hacen contratos, otras dan becas o ni siquiera pagan la formación
Cara estima que el próximo curso arrancará con entre 200 y 1.000 alumnos apuntados al nuevo sistema, que se implementará a través de becas-salario que serán financiadas en parte por la Administración, que va a compensar a los centros educativos, a los alumnos y a las empresas, a través de un presupuesto para el que todavía no está fijada la dotación, explica. Andalucía implantará la formación para los trabajadores en activo en régimen de formación en alternancia y para los jóvenes bajo el sistema de FP convencional y dual, eso sí, rotando por varias empresas para formarse, porque no hay tantas compañías capacitadas para preparar a grandes grupos de jóvenes y porque es mejor enseñarles competencias que les sirvan para trabajar en todas las empresas, en lugar de solo en una, como sucede en el sistema alemán, aprecia Cara.
Valencia está en la misma tesitura. Con 284 alumnos en la modalidad de formación profesional en alternancia actualmente, ha preparado el marco legal para desarrollar su FP dual tanto en educación como en empleo, a la que destinará 16,5 millones de euros el próximo curso, el de su estreno. En 2019 espera tenerlo implantado al cien por cien en los centros de la región, según la Consejería de Industria. La Comunidad Valenciana presume de ser, junto al País Vasco, una de las pocas autonomías en las que la FP dual se está implantando antes en los centros de formación para el empleo (mediante contrato de aprendizaje) que en los educativos (con becas, no obligatorias, por parte de la empresa).
Algo que Galicia ya ha hecho. Con el objetivo de dotar a los desempleados de la cualificación necesaria para que consigan emplearse a través de la formación dual, la Consejería de Trabajo de Galicia corre con los gastos del contrato para formación y aprendizaje del que gozarán los estudiantes, al menos durante el 25% del tiempo que dure la enseñanza en los centros de empleo, donde ya hay 30 personas que han firmado el contrato. En los centros de enseñanza la modalidad arrancará el próximo curso con 45 alumnos.
Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, La Rioja, Murcia y Baleares pusieron sus programas piloto de FD dual en marcha el pasado curso. En Cataluña arrancó con 590 alumnos, que en el curso 2013-14 se van a convertir en 1.785, la mayor cifra de España, según la consejería de Educación de la Generalitat. En Castilla-La Mancha, con 250 alumnos, según la Consejería de Empleo. Y en el resto de las comunidades autónomas las cifras han sido mucho más modestas, 75 alumnos en Castilla y León, 30 en Murcia y poco más de una decena Extremadura, La Rioja (cuyas cifras van a triplicarse este curso, en ambos casos) y Baleares.
Sea el modelo alemán o el español, lo cierto es que la formación profesional dual se va a implantar en nuestro país. Bienvenida la práctica, el acercamiento a la empresa.
Publicado en El País

CARTAS AL DIRECTOR La FP dual en España, una quimera





En este país tenemos la fea costumbre de copiar porque sí. Ahora toca copiar a Alemania. Muchas veces se pone de moda un método, un sistema, una costumbre…, que son importados sin entrar a analizar con profundidad si aquello que se copia tiene realmente el valor que se le asigna y si ha lugar en nuestra realidad. Eso nos conduce a llevar a cabo experimentos con gaseosa.
Una de las realidades del sistema dual alemán es imposible de aplicar en España debido básicamente a la idiosincrasia de las empresas españolas: “Las empresas alemanas realizan, en formación dual, una inversión anual próxima a los 30.000 millones de euros” (Juergen Hindenberg, Cámara de Comercio de Bonn, conferencia, 2012). Los capítulos principales de esta inversión empresarial son los salarios de los jóvenes y las horas que dedican a su formación los trabajadores-formadores.
¿Qué inversión —corresponsabilidad financiera— están dispuestas a hacer las empresas españolas?, ¿están preparados y dispuestos los empresarios españoles a proporcionar estas y otras prestaciones que exige un sistema dual “tipo”?, ¿disponen las empresas españolas de trabajadores debidamente capacitados para impartir formación a los alumnos de Formación Profesional y, en caso de no disponer, están dispuestas a invertir en su preparación con dicho fin?— Emilio Palacios González.

Visto en El País